Resumen de Romeo y Julieta

Romeo y Julieta

Autor: William Shakespeare

Escrita según unos en 1591, esta tragedia en cinco
actos, en verso y prosa, de William Shakespeare, se publicó "in quarto"
en 1597, en 1599, en 1609 y en otra fecha imprecisa, y en "in folio" en
1623. Las relaciones entre los diversos textos han sido minuciosamente
estudiadas.

El tema de la "muerta viva", destinado a
hallar su más elevada expresión en este drama (según el conocido
estudio de H. Hauvette, La morte vivante), llega a Shakespeare
por conducto italiano, especialmente a través del trabajo de Matteo
Bandello (1485-1561), divulgado en el extranjero por Pierre Boisteau.
La versión de este último fue a su vez traducida al inglés en el Palacio del Placer de William Painter, e interpretado libremente por Arthur Brooke en el poema La trágica historia de Romeo y Julieta, de 1562, en el que se inspiró Shakespeare.

Se
ha intentado establecer una relación entre el drama de Shakespeare y
los otros derivados de la misma fuente, el de Lope de Vega (Castelvines y Monteses) y la Adriana
(1578) de Luigi Groto, que contiene frases e imágenes que se encuentran
también en el drama de Shakespeare, pero que son tan sólo lugares
comunes del petrarquismo; además, ambos dramas son completamente
diferentes en el modo de tratar el argumento y en el estudio de los
personajes.

Los Montecchi (Montagues) y los
Cappelletti (Capulets), las dos principales familias de Verona, son
enemigas. Romeo, hijo del viejo Montecchi, asiste enmascarado a una
fiesta en casa de los Capuletos y, si antes se creía enamorado de
Rosalina, ahora descubre que su verdadera pasión es Julieta. Después de
la fiesta, los jóvenes se encuentran inflamados en mutuo amor. Y,
estando bajo la ventana de Julieta, Romeo la oye confesar a la noche su
amor por él, y obtiene su consentimiento para un matrimonio secreto.

Con
la ayuda de fray Lorenzo se casan al día siguiente. Mercutio, amigo de
Romeo, encuentra a Tebaldo, biznieto de la señora Capuleto, furioso por
haber descubierto la presencia de Romeo en la fiesta; Mercurio y
Tebaldo riñen. Romeo interviene, y al desafío de Tebaldo responde con
palabras que ocultan el nuevo vínculo de parentesco, y rehúsa batirse.
Mercutio se indigna ante tanta sumisión y saca la espada. Romeo trata
en vano de separar a los contendientes, consiguiendo tan sólo dar
ocasión a Tebaldo para herir de muerte a Mercutio. Entonces Romeo se ve
arrastrado a luchar y mata a Tebaldo.

Es condenado
al destierro y, al día siguiente, después de haber pasado la noche con
Julieta, deja Verona para ir a Mantua, siendo exhortado por fray
Lorenzo, que entiende que aquél es el momento oportuno para hacer
público su matrimonio. Julieta, forzada por su padre a casarse con el
conde Paris y aconsejada a hacerlo incluso por su nodriza, que antes
había favorecido su unión con Romeo, se deja convencer por fray Lorenzo
de que consienta, pero bebiendo la víspera de la boda un narcótico que
la hará parecer muerta durante cuarenta horas. El fraile mismo se
ocupará de avisar a Romeo, que la sacará del sepulcro a su despertar y
la conducirá a Mantua.

Romeo y Julieta (1968), de Franco Zeffirelli

Julieta
pone en práctica el consejo. Pero el mensaje no llega a Romeo porque el
fraile que debía entregarlo es detenido como sospechoso de contagio; en
cambio le llega la noticia de la muerte de Julieta. Compra a un
boticario un poderoso veneno y se dirige hacia el sepulcro para ver a
su amada por última vez; en la entrada encuentra a Paris y lo mata en
duelo. Entonces, Romeo, después de haber besado a Julieta por última
vez, bebe el veneno. Julieta vuelve en sí y encuentra a Romeo muerto,
con la copa aún en la mano. Se da cuenta de lo sucedido y se apuñala.
Este trágico fin es narrado por el fraile (que llegó demasiado tarde
para impedirlo) y por el paje del conde Paris. Los jefes de las dos
familias enemigas, conmovidos por la catástrofe provocada por su
enemistad, se reconcilian.

Ha sido advertido muchas
veces por los críticos que ésta no es una tragedia en el sentido que lo
serán las grandes tragedias de Shakespeare, ya que no brota de los
caracteres, sino que es debida a una fortuita combinación de
circunstancias externas, hasta tal punto que en el siglo XVIII se pudo
alterar el desenlace del drama haciéndolo feliz. No obstante, la
concepción de Shakespeare resulta trágica por las mismas imágenes con
que opera, ya que en ellas muestra su visión de la historia de los dos
enamorados en su rápida y fatal belleza, casi como un relámpago,
encendido de pronto y también súbitamente apagado.

Esta concepción se proyecta sobre un fondo artificial "italianizado", que es el mismo de los primeros dramas de Shakespeare (Los dos hidalgos de Verona, Trabajos de amor perdidos).
De todo el teatro shakesperiano, Romeo y Julieta es la obra más rica en
metáforas; en las palabras de Romeo, más aún que en los sonetos de
Shakespeare, encontramos la influencia de los conceptos convencionales
de los precursores del barroco. Pero la artificiosidad, en lugar de ser
tan sólo una amena decoración, como en los dramas de John Lyly y de
Robert Greene, confiere un acento más patético a la historia humana que
rodea, y la angustia y la muerte no son menos reales y conmovedoras por
producirse en un melindroso jardín a la italiana y estar rodeados de
dulzura.

Grande es la variedad de las notas tocadas
en este drama, que resume el período inicial y anticipa el de la
madurez de Shakespeare: costumbres artificiosas, agudeza extraña y
desbocada, pureza de corazón, ardiente fantasía, apoteosis del amor y
de su fúnebre pompa. Por esta mezcla de elementos, el drama fascinó a
los románticos, no sólo por sus notas más elevadas (en él se inspirará
John Keats, cuya Víspera de Santa Inés es una variación sobre
un tema de este drama), sino también por ciertos motivos macabros, como
la escena del panteón (que puede haber influido sobre ciertas
narraciones fantásticas de Edgar Allan Poe) y el parlamento de Julieta
en la primera escena del IV acto ("Dime que me oculte donde anidan las
sierpes…", v. 79 y ss.), que parece haber sugerido muchas situaciones
de "novelas negras" de fines del siglo XVIII.El
drama es quizás, entre los de Shakespeare, el más difundido y popular,
y son numerosas las imitaciones y derivaciones en todas las lenguas, si
bien el valor de éstas sea a menudo muy escaso.

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