Cupido

Cupido y Psique

A la tardía edad de la poesía y el arte helenístico y romano pertenece la tierna historia de Psique -la personificación de un alma llena de amor o, en otros tiempos, de una mariposa que llevaba el mismo nombre-.

Psique,
según dice la historia, era la bella hija de un rey. La fama de su
hermosura despertó los celos de Afrodita, quien, para librarse de su
rival, encargó a su hijo Cupido que le hiciera una visita a la princesa y le inspirara amor por algún hombre común.

Cupido
obedeció hasta el momento de llegar a palacio, pero él mismo -extasiado
por la belleza de la doncella- la llevó a un castillo de hadas en un
valle del Paraíso, donde pasaron juntos muchas horas felices.

Sólo había un inconveniente: Cupido
le advirtió que no podía mirarlo, con sus ojos mortales… Ni siquiera
hubiera sido esto un inconveniente para ella, de no haber sido porque
su envidiosa hermana le despertó curiosidad sobre ese asunto.

Cediendo
a la tentación, una noche Psique tomó una lámpara y entró en la
habitación donde el dios dormía. Alarmada por el descubrimiento que
había hecho, dejó que una gota de aceite caliente cayera sobre su
hombro. Él se despertó y, acusándola por su desobediencia, la abandonó.

Desesperada,
Psique lo buscó por todas partes, pero fue en vano. Por fin encontró el
camino al palacio de Afrodita, donde se sometió a servicios domésticos
de varias clases; finalmente ésta le ordenó que bajara al mundo
inferior y que tomara una caja del ungüento de la belleza de Perséfone.

Realizó esta tarea, pero al abrir la caja cayó derrotada por su intenso olor. Cupido no pudo resistir más: corrió en su ayuda y la trajo de vuelta a la vida.

La ira de Afrodita se calmó; ésta permitió que se llevara a cabo el matrimonio de Cupido y Psique en medio de grandes celebraciones. En presencia de los dioses supremos, Psique obtuvo su inmortalidad.

LOS ESTADOS DEL ALMA

El
propósito de esta alegoría mítica es ilustrar las tres etapas de
existencia del alma: su preexistencia en un estado bendito, su
existencia en la Tierra -con las pruebas y angustias que debe
atravesar-, y su futuro estado de feliz inmortalidad.

La
palabra “psique”, que significaba originalmente “alma”, pasó a
significar también “mariposa”, por observarse una semejanza entre la
forma en la que un alma y una mariposa, liberadas del cuerpo o
crisálida en los que han estado confinados en la Tierra, se elevan con
alas y se van flotando por la luz.

La
llama del amor que a menudo quemaba el alma era comparada con la
antorcha que atrae la mariposa a su muerte… Cuando esto sucedía, Cupido
volvía su cara y lloraba.

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