Mitos – Adonis y Afrodita

Adonis y Afrodita

El mito griego de Adonis y Afrodita corresponde, en su esencia, al mito babilónico de Tammuz e Istar. En ambos casos se trata de
un misterio de amor que está por encima de las pasiones perecederas de
los hombres y que es el fundamento de la fecundidad de la tierra y la
fuente de la vida, que todos los años se anuncia por el renacer
primaveral.
Algunas viejas mitologías no explican el origen de
sus protagonistas y nos los ofrecen ya en plena actividad y en pleno
drama. La mitología griega, en cambio, mucho más cuidada, y organizada
como un verdadero sistema arquitectónico, no deja nada en el aire y
empieza por explicar, uno a uno, el origen de todos los dioses y
semidioses.

Afrodita, según la primitiva leyenda, es hija de Zeus y de Diana.
Después, a medida que los poetas perfeccionaron el mito, prefirieron
que Afrodita, diosa del amor, no tuviera más padres efectivos divinos
ni humanos que la voluntad de Zeus. Y ya desligada la leyenda del rito
habitual, Afrodita nace de la manera más bella y más poética: de la
espuma del mar.
La cosa ocurre cerca de las costas de Fenicia y de una manera
prodigiosa. Según el relato de Hesíodo, que fue el primer gran poeta
mitológico, el primer dios-padre universal es Urano, que se casa con
Gea. Tienen muchos hijos, los titanes, los gigantes y los primeros
dioses. Uno de los hijos, Cronos, ayudado por su madre, se revuelve
contra el padre y lo mutila bárbaramente para impedirle que siga
poblando de hijos el universo. Y arroja al mar los despojos de la
mutilación.

Aquéllos flotan sobre las aguas durante mucho tiempo y se van
acumulando espumas a su alrededor. Y de esta espuma fecunda surge una
divinidad de una belleza infinita, destinada a ser la diosa del amor:
Afrodita, que ha de recibir muchos nombres distintos y que en la
mitología romana se llamará Venus.
Nace recostada en una gran concha marina, que le sirve de lecho y de
barca. Y el céfiro suave la empuja hasta las costas de la isla de
Chipre, tierra bendita y afortunada, según la leyenda antigua. Allí la
reciben las Horas y la ayudan a desembarcar. Afrodita avanza tierra
adentro y durante mucho tiempo esparce a su alrededor un rocío de agua
salada que no se quiere desprender de su cuerpo divino.
Las Horas
se convierten en sus damas de honor y en sus esclavas, la adornan con
collares, le ciñen una corona y la proclaman reina de la belleza y del
amor. Así, desde el principio del mito, la belleza y el amor coinciden
y se hacen inseparables. La belleza es única y el amor es vario, pero
con una sola diosa para cualquiera de sus manifestaciones. Así, toda
clase de amor en la tierra, desde el simple deseo corporal hasta la más
elevada unión espiritual, está bajo la influencia y el poder de
Afrodita.

Las Horas la conducen al Olimpo, en un cortejo deslumbrante, a través
del espacio, y todos los dioses, al verla, quedan prendados de ella.
Hasta las más sensatas entre las otras diosas le tienen envidia y le
piden consejo cuando se trata de algún problema sentimental.
Zeus está satisfecho de su obra. La ve perfecta y cree en ella. Pero le
ha encomendado una misión muy alta y no quiere que le falle. Su
voluntad todopoderosa es la única fuerza que lo sostiene y anima todo,
y para que esta voluntad se cumpla en Afrodita, le ciñe un cinturón
mágico de oro que comunica el poder de amor sobre todas las criaturas.
Así, Afrodita, aunque no lo necesite, pues es perfecta, puede cumplir
su misión con más tranquilidad. Y las otras diosas, cuando quieren
enamorar, a pesar de su divinidad, piden también el cinturón de oro de
Afrodita.
En seguida que la diosa del amor se ha establecido en el Olimpo, le
buscan un marido, y la elección recae en Hefesto, el dios del fuego,
que en la mitología romana se llamará Vulcano. Es el más feo de los
dioses y, además, es cojo. Su madre es Hera, la esposa de Zeus, pero el
niño fue concebido de un modo raro, sin que Zeus tuviera la menor
parte, y cuando se enteró de lo ocurrido sucumbió a un impulso de furor
divino y arrojó al niño desde lo alto del Olimpo al mar. El niño cayó
mal, quedó deforme y con una pierna rota. Pero este defecto le vale
para tener por esposa a la más bella de las diosas. Zeus lo decide así
para compensar la fealdad de Hefesto.

No se sabe que del matrimonio de Hefesto con Afrodita nacieran hijos.
Sólo se sabe que no fue un ejemplo de matrimonio feliz. Ella era
demasiado bella, estaba destinada a inspirar grandes amores y a
sentirlos y cometió algunas sonadas infidelidades. La primera con Ares.

Este Ares, primer amante celeste de Afrodita, es un hermano de madre de
Hefesto, hijo de Zeus y de Hera, y hermano completo de Hebe, la diosa
de la juventud, encargada de servir el néctar al padre de los dioses.
Ares es el dios de la guerra y apenas le interesa nada más. Le gusta la
guerra por la guerra misma, por afición, porque es lo suyo, y sólo se
le conoce un amor, el que tuvo con Afrodita, que da fruto tres veces :
los tres hijos se llaman Fobos, Deimos y Harmonía.

Ares es un dios de colosal estatura, de un vigor sin igual y de una
impetuosidad sin límites. Se burla de la justicia y de la ley y no
conoce más autoridad que la fuerza, ni más poder que el del vencedor.
Si tiene un conflicto con otro dios o con porque es un dios ciego y
demasiado impulsivo. Hércules, que sólo es semidiós, le derrota algunas
veces, y en cierta ocasión dos gigantes le encadenan y le guardan
prisionero durante trece meses, hasta que Hermes, compadecido, corta
las cadenas y le pone en libertad.

El amor de Afrodita y Ares empieza violentamente, y los dos amantes,
enloquecidos, prescinden de todas las conveniencias sociales del Olimpo
y ni tan siquiera tratan de ocultar su pasión. Hasta que Hefesto se
entera y toma una rara venganza. Un día, mientras Afrodita y Ares están
en plena actitud de amor, se pone de acuerdo con el sol, y éste se
detiene un poco antes de asomar. Los dos enamorados creen que sigue
siendo de noche y se aman confiadamente. Y entonces Hefesto les
envuelve en una red, les inmoviliza y llama a los otros dioses, que
pasan un buen rato burlándose de los prisioneros.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cuentos, Mitos y Leyendas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s